El ojo de París

Brassaï, Bal des Quatre Saisons, ca. 1932
Decía Nietzsche que como artista, un hombre no tiene hogar en Europa excepto en París. Quizá por ese motivo Gyula Halász -más conocido como Brassaï- se instala en 1924 en la capital francesa y la convierte en el tema principal de su fotografía; una fotografía que empezará siendo el resultado de pequeños trabajos esporádicos para prensa y acabará por convertirse en el corpus artístico de uno de los fotógrafos más destacados del siglo XX

Nacido en Transilvania en 1899, Brassaï se traslada a París para dedicarse a la pintura pero muy pronto su fascinación por la ciudad nocturna y la vida fuera del estudio le alejará de su objetivo: "Ya no podía aguantar por más tiempo las imágenes dentro de mí; había absorbido tantas, principalmente durante mis caminatas nocturnas, que tenía que expresarlas de una forma diferente, más directa de la que me permitía el pincel". El crecimiento de la metrópolis moderna y la instalación de la iluminación de gas, convirtieron las calles en un lugar propicio a la exploración y el disfrute. La prostitución, los cafés, los cabarets y los callejones cubiertos por la bruma se convertirán así en los temas favoritos de los artistas de la época y en los protagonistas de París de Nuit, la obra que en 1932 proporcionará a Brassaï un reconocimiento general. 

Por desgracia, incluso una larga vida es corta y hay que elegir. Cuando uno tiene un don para la pintura o la escultura, el camino está trazado, no hay duda. Pero cuando uno tiene varias cuerdas para el arco, es casi una calamidad. Uno vive permanentemente dividido por sus dones, en una especie de guerra civil, amenazado por la dispersión, lamentándose siempre de todo lo que podría haber hecho y no hizo.

La Fundación Mapfre repasa ahora la trayectoria de este ojo de París -tal y como fue bautizado por Henry Miller en 1937- en la primera retrospectiva organizada desde el año 2000 en el Centro Pompidou y la primera que tiene lugar en España desde 1993. Comisariada por Peter Galassi, conservador jefe del departamento de fotografía del Museo de Arte Moderno de Nueva York desde 1991 hasta 2001, la muestra recorre a través de más de 200 piezas la producción del que fuera "uno de los miembros más destacados dentro del conjunto de fotógrafos europeos y americanos cuyo trabajo entre las dos guerras mundiales redefinió la identidad de la fotografía y enriqueció su potencial como expresión artística". Dividida en 18 bloques temáticos, la mayoría de los cuales fueron determinados por el propio Brassaï poco después de la Segunda Guerra Mundial, la exposición no está exenta de dificultad; y es que mientras los dibujos y esculturas de Halász fueron concebidos y presentados como obras de arte, sus fotografías rara vez ostentaban ese estatus, pues eran realizadas únicamente por dinero o como una búsqueda artística personal. El resultado es, sin embargo, una oportunidad maravillosa para acercarnos a la vida nocturna y los rincones más pintorescos de un París que, como decía Hemingway, es "una fiesta que nos sigue". 

Brassaï
Del 20 de febrero al 13 de mayo
Diputació, 250
Entrada: 3€

Publicado el 3 de abril de 2018 por Sandra Costa

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